Miércoles, Noviembre 26, 2014
   
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El futuro de los profesionistas

Enrique Hernández Medina / Rubén Rodríguez Beltrán

El Tratado de Libre Comercio ha sometido a las empresas mexicanas a un urgente esfuerzo por volverse competitivas, a reconocer los segmentos del mercado para los cuales disponen o pueden disponer de competencias medulares, a comprender profundamente a sus clientes, a mejorar de manera permanente sus procesos, sus productos y el sentido de pertenencia de sus empleados, a establecer relaciones de cooperación con las empresas que constituyen sus canales de distribución y de abastecimiento. Se han visto obligadas a invertir sin desperdicio y a financiarse con prudencia.

Las exigencias de desempeño para los profesionistas se han intensificado en la misma y extraordinaria proporción. Más y más exigentes serán los requerimientos de diseño que derive el área de mercadotecnia a producción, cuyos prototipos además deberán pasar la prueba de viabilidad ecológica y financiera. Las empresas exitosas son las primeras en mejorar o lanzar nuevos productos, porque no en balde trabajan en equipos multidisciplinares, con enfoque de desarrollo simultáneo de productos, nada de procesos secuenciales que en el ir y venir de un grupo a otro se hacen lentos. Ahora la gente de producción, recursos humanos, mercadotecnia y finanzas está obligada a compartir una visión integral del sentido de la empresa, de los procesos, de los clientes, está comprometida a reconocer que la perspectiva de cada disciplina de gestión empresarial se encuentra fundida en una sola realidad concreta. Hoy los profesionistas que no serán sustituidos por una computadora deben tener, además de una formación sólida en su especialidad, una comprensión más que básica de las especialidades de los otros integrantes de su equipo, y la inteligencia emocional necesaria para liderear o seguir al líder, cooperar, atemperar, estimular y animar a los demás, porque si bien no se puede desestimar el enorme valor de la tecnología, los países con mayores logros en su nivel de producción, no los han conseguido con mejor tecnología que la de sus competidores, sino con su trato, dirección y desarrollo superior de los recursos humanos.

¿En qué se manifiesta la apertura hacia el norte?. En que ya vivimos lo que éste ha experimentado por cerca de 20 años:
Los productos y servicios son mejorados continuamente y los mercados están cada vez más fragmentados, por eso las empresas se ven obligadas a concentrarse en el servicio a grupos específicos de clientes y a diseñar sus productos con mayores beneficios, incluso la contribución a la ecología, y con menores costos porque:

La demanda de productos ecológicos y de procesos de producción no contaminantes es creciente.
En los Estados Unidos, sociedad de consumo-desperdicio, modelo de crecimiento económico en el pasado, las industrias buscan reinventar sus procesos productivos, como respuesta defensiva ante la mayor competitividad de los orientales.
Dice Tom Peters, autor de varios best sellers en administración, que si la reestructuración se hiciera al máximo, sobrarían 25 millones de trabajadores norteamericanos. El imperativo es hacer más con lo necesario y nada más. ¡Menudo reto para los ingenieros!.

Los productores tienen que imaginar nuevos canales de distribución o aceptar las reglas de las grandes cadenas de detallistas, cada día con mayor poder de negociación, dado el carácter masivo de muchos productos.

La publicidad y la promoción se especializan para lograr la comunicación con grupos seleccionados del mercado; la publicidad masiva empieza a ser en muchos casos un desperdicio.

La presión para obtener los mayores rendimientos sobre los activos comprometidos deriva no solamente de la necesidad de reducir los precios, sino de los altos costos de financiamiento y del elevado riesgo, compañero inseparable de las finanzas en México por más de 20 años.

Las oportunidades de trabajo para los profesionistas mexicanos estarán limitadas como nunca. No todas las personas que se preparen y especialicen obtendrán pronto un empleo en su campo. No pocos quizá nunca lo obtendrán. ¿Por qué?

El nivel de desempleo actual es un fenómeno mundial. Las universidades de todo el mundo tienen muchos estudiantes que no conseguirán un empleo en el nivel que desean, aunque hayan hecho buenos estudios.

Las empresas adelgazan día con día. Los avances tecnológicos están dando lugar a que las organizaciones se deshagan de personal. Ahora en vez de subgerentes hay computadoras personales.

Pocos profesionistas tendrán la capacidad para establecerse como tales en un mundo ferozmente competitivo. Los profesionales mexicanos competirán por las plazas de trabajo con los egresados de MIT, Stanford, Harvard. Entre unos y otros, pese a sus estudios universitarios, habrá pocos capacitados para dirigir o participar en los equipos directivos. Además de teoría, métodos y destrezas técnicas, se requiere iniciativa, creatividad, pensamiento estratégico, capacidad para manejar información, se requiere renunciar a la falacia "mi especialidad es la más importante para el éxito de la compañía". También, quizá más que todo lo anterior, se requiere inteligencia emocional. ¿Para qué repetir sus manifestaciones, si se comprenden en un término?: se requiere bohonomía.

Por eso pues:
Si usted está estudiando una carrera universitaria, tiene dos opciones:

1. Tenga en mente que o formará parte de un equipo directivo o no tendrá empleo en el área que estudia. Prepárese en consecuencia. No se conforme con aplicarse a las materias que constituyen el núcleo de su especialidad. Recuerde que se verá obligado a mirar la realidad tal como es: compleja e indivisible, aún más escurridiza para quien ve con un solo cristal. Cultive sus emociones positivas para que pueda actuar en consonancia con los mejores valores humanos. Recuerde al maestro Gregorio: "el mejor libro de administración es el Evangelio".

2. Abra su propio negocio. Nuestro país necesita líderes, necesita empresarios. Nuestro pueblo es prolífico en buenos soldados. Nos han faltado buenos oficiales.

Última recomendación:
No pierda el ánimo. Piense en el Quijote de la obra de teatro "El hombre de La Mancha":

"¿Y qué es la enfermedad para un caballero andante?...Cuantas veces caiga deberá levantarse para desesperación de los malvados..."

ITESO
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
Departamento de Economía, Administración y Mercadología (DEAM)