Miércoles, Abril 16, 2014
   
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Mercados Municipales en Guadalajara - 1era parte

Origen y evolución de los mercados públicos en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Liliana Hernández Luquín : Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

“Lo recorrí por años enteros, de mercado a mercado, porque México está en los mercados”.
Pablo Neruda.


La dinámica comercial de los mercados públicos municipales es compleja, su naturaleza ha sido y sigue siendo el resultado de los sucesos sociales y económicos que a lo largo del tiempo se han suscitado en nuestro país. Amalgamados a nuestra idiosincrasia, representan hoy en día una de las fuentes de empleo mas importante de nuestra sociedad, sin embargo, en la actualidad se enfrentan a los embates de la modernidad lo que ha menguado su competitividad como entidad comercial, la situación es tan grave que de seguir bajo las mismas condiciones están destinados a desaparecer.

Orígenes de los mercados públicos
En el México precolombino, la comercialización de bienes y servicios, esencialmente por trueque, en un espacio físico definido era ya una práctica común cuando llegaron los españoles,

"...Y cuando llegamos a la gran plaza... como no habíamos visto tal cosa, quedamos admirados de la multitud de gente y de mercaderías que en ella había y del gran concierto y regimiento que en todo tenían..."..."Cada genero de mercadería estaban por sí, y tenían situados y señalados sus asientos..."1
Existían estos tianguis (del náhuatl, tianguiztli) diarios, además de uno general que se realizaba cada cinco días. En los tianguis se podían encontrar una extensa variedad de productos y servicios,

"...Hay en esta ciudad un mercado en que casi cotidianamente hay en él de treinta mil ánimas arriba, vendiendo y comprando, sin otros muchos mercadillos que hay por la ciudad en partes..."..."donde hay todos los géneros de mercadurías que en todas las tierras se hallan..."..."hay calle de caza donde venden todos los linajes de aves..."..." hay calle de herbolarios donde hay todas las raíces y hierbas medicinales..."..." hay casas como boticarios donde se vende medicinas hechas..."..." hay casas como de barberos donde lavan y rapan cabezas. Hay casas donde dan de comer y beber por precio. Hay hombres como los que llaman en Castilla ganapanes, para traer cargas..."…"hay todas las maneras de verduras..."..." hay frutas de muchas maneras..2

Uno de los principales mercados en tiempo de los Aztecas fue el de Tlatelolco, el mayor de los que encontraron los españoles, fue descrito por varios de los cronistas -el soldado Bernal Díaz y los frailes Diego de Durán y Bernardino de Sahagún- con prolijo detalle, demostrando su fascinación y asombro, pero existían otros de buena importancia como el de Tlaxcala, Cholula, Meztitlán, Tacuba, Tenochtitlán y Azcapozalco, que según Fray Bernardino de Sahagún, era famoso por la compra y venta de esclavos.

En diferentes partes de México existían otros mercados que estaban muy comunicados con la metrópoli Azteca como el de Chichén Itzá y el de Xicalanco.3 El comercio en esta época alcanzaba grandes proporciones, estos no solo eran un espacio para la comercialización local sino que se daba una distribución también a nivel regional a través de caravanas que incluso llegaban hasta Centroamérica.

En el Valle de Atemajac habitaban los pueblos indígenas de Mezquitán, Texcuexes, de Mexicaltzingo, de Analco y los Chimalhuacanos, éstos necesitaban pocas cosas que no pudieran producir, así que el comercio era poco intenso, no se conocían tiendas establecidas, únicamente se hacía un mercado una vez a la semana.4

Con la conquista de México, el sistema de comercio tal como ya existía continuó bajo el mismo concepto de mercaderías, con el paso del tiempo estos tianguis, como era costumbre desde sus orígenes, se ubicaron en las zonas céntricas de pueblos y ciudades, donde tradicionalmente se encuentran los clásicos portales aledaños a las plazas públicas e iglesias, espacios que han sido los principales puntos de ubicación de los establecimientos comerciales ahora fijos: los mercados públicos, que continúan siendo una de las formas de comercialización de mayor tradición en nuestro país. Esta alternativa comercial es un legado del viejo continente; las ferias de origen europeo que datan desde la edad media mezclada con los tianguis de origen autóctono aún vigentes en nuestros días.5

Evolución de los mercados públicos en Guadalajara de acuerdo al desarrollo económico de México
Con la conquista de México, el territorio se redistribuyó de tal modo que el actual Jalisco quedó inmerso en la región de la Nueva Galicia cuya capital inicialmente era Compostela, que luego se transfirió a una nueva ciudad llamada Guadalajara, ubicada finalmente en el Valle de Atemajac formalmente constituida en 1542. Guadalajara desde el principio se inició con una etapa de florecimiento económico, siendo una de las ciudades más importantes de la región occidente, sustentada con una diversidad de recursos naturales propició el crecimiento de la minería, agricultura y ganadería. Además, Guadalajara fungió como centro de distribución de éstos y otros artículos. Ésta dinámica comercial formó en la ciudad un gran mercado aún más complejo que el existente en la época prehispánica lo cual implicó introducir medios de transporte como carros y carretas de tracción animal y adecuar los caminos que hasta entonces eran básicamente para el tránsito de personas y animales de carga.

Fue en el solar en donde estaría después el Teatro Degollado donde se estableció la plazuela de la naciente ciudad, es en este lugar, según cita Mota y Escobar6 en 1606, donde se hacía el mercado general de todas las comarcas de indios de cinco en cinco días, en el cual se vendía ropa, bastimentos, arte, utensilios, aves y legumbres. El comercio más movido e importante de la ciudad se hacía en la plaza fronteriza a las Casas Reales o sea lo que ahora llamamos Plaza de Armas. Este mercado consistía en un amontonamiento de cobertizos, barracas, cajones de madera desparramados sin orden por toda la plaza.7

Después de un incendio en 1795, dando protección a los comerciantes, se mandaron construir unos portales con locales comerciales de adobe y piedra. Finalmente Don Fernando Abascal y Sousa gobernante de esta provincia concluyó la construcción de un Parían, es decir, portales por los cuatro lados que daban a la calle. Estos portales fueron derribados en 1855 por decreto del General Santos Degollado, Gobernador del Estado, para la construcción de un teatro que llevara después su nombre. Aún en dicha construcción quedaron adosados los portales al nuevo edificio, sobresaliendo solo la fachada por la actual calle Degollado, pero circundando el edificio en sus tres costados.

Entre el siglo XVI y principios del XVII, Guadalajara era ya un mercado urbano fuerte y un centro distribuidor de bienes hacia otras regiones. El siglo XVIII fue un periodo en que el comercio del reino experimentó un fuerte impulso comercial debido al creciente intercambio entre la Nueva Galicia y el resto de la Nueva España, lo cual propició una alta inmigración, influenciando el desarrollo agrícola y ganadero a tal grado que Guadalajara se convirtió en abastecedor de productos básicos tanto del gran mercado urbano como de sus aledaños. Sin embargo, el abastecimiento de estos productos estaba dominado por los grandes hacendados y en menor escala por pequeños productores y agricultores indígenas.

El fenómeno de crecimiento que estaba viviendo Guadalajara, obligó a una mayor diversificación en la estructura productiva de la región, de tal suerte que se desarrolló una serie de artesanías e industrias orientadas al creciente mercado tapatío; productos como jabón de Sayula, Zacoalco y Atoyac, botas de cuero de Sayula, sillones y tapices en Zacoalco y Atoyac, quesos de Tizapán y sogas y cinturones de Jocotepec,8 por mencionar algunos.

El desarrollo de Guadalajara no se debió al alcance industrial o minero sino que estaba en una zona especializada, convirtiéndose en abastecedor y centro de distribución de alimentos. La actividad principal de su expansión fue el comercio.

Aunque en las zonas rurales el mercado se dio de manera tardía y limitada9 en Guadalajara se seguía experimentando un desarrollo comercial paulatino, aún con sus limitaciones respecto a lo poco desarrollado de las comunicaciones al interior del territorio, la falta de acceso directo al mercado internacional10 y una mala distribución del ingreso entre la población provocando que la mayoría de la gente sólo participara en el mercado a través de la adquisición de bienes básicos, que se vendían en las mercaderías, mientras que un reducido grupo conformado principalmente por comerciantes, autoridades y terratenientes tenía acceso a productos secundarios, además de los de primera necesidad.

Frente al crecimiento constante del comercio en Guadalajara, los comerciantes adoptaron una ubicación más estratégica o visible para llegar al consumidor, esto fue a través del asentamiento de los principales comercios en las plazas públicas y en el área cercana a los templos, formando así, los mercados públicos.

México Independiente
Con el movimiento de separación política definitiva de España en 1810, la actividad económica fue de las más afectadas, las vías de comunicación de las diferentes regiones quedaron obstruidas o cerradas, el acceso a la importación de mercancías que se realizaba de España se paralizó con la toma de los puertos de entrada, la inseguridad a la que se enfrentaban los comerciantes en sus tradicionales desplazamientos de una región a otra y la reducción drástica en la producción agrícola, el mercado se redujo temporalmente, aumentó el autoconsumo y volvió el trueque. Lo anterior propició un nuevo mercado regional e internacional, ya que con el desligamiento comercial de la ciudad de México, cobró más fuerza el mercado local y reafirmó su área de influencia. Esta autonomía obligó a la apertura de un nuevo puerto en San Blas ubicado en el Pacífico que colocó a Guadalajara en una situación ventajosa respecto al comercio internacional.

La producción agropecuaria en Guadalajara presentaba retraso a pesar de que la escala de producción aumentaba ya que se tenía que satisfacer la creciente necesidad de consumo de la gran ciudad, por lo que se amplió su función como centro de redistribución de artículos importados hacia el resto del Estado y las regiones de influencia.Lo anterior fortaleció el proceso de la capital como centro comercial de la región.

En esta época la estructura productiva era básicamente agropecuaria, el comercio tradicional era de artesanías, y la producción industrial local en general fue inhibida desde la colonia y ésta prevaleció después de la independencia, sin embargo el sector comercial fue el más organizado.

En 1888 Guadalajara se integró a la red de comunicaciones modernas: el ferrocarril le permitió vincularse con gran parte del país, además el sector agrícola se volcó hacia la agricultura comercial exportable a otros estados y hasta el extranjero, consolidándose su mercado regional. Al bajar las tarifas de carga, el mercado tapatío experimentó un aumento en todo tipo de mercancías de la época, entre las cuales las agrícolas siempre ocuparon un papel importante por ser de consumo generalizado. Esto dio un impulso al comercio tapatío al mayoreo, ya que Guadalajara se convirtió en un centro de referencia para el comercio, ejerciendo su función de distribución tanto de productos agrícolas como de productos fabricados, de ahí la multiplicación y la gran importancia de los mercados públicos. Aparecen tiendas de departamentos y grandes casas comerciales, empieza la industria textil y zapatera, entre otras empresas de carácter familiar tanto manufactureras como comerciales, casi siempre fundadas por extranjeros.

De 1887 a 1905 el gobierno impulsó la creación de mercados públicos municipales en espacios donde ya eran punto de reunión para comerciantes, como el Mercado Corona (1891), el Mercado Libertad conocido como San Juan de Dios (1896), el Mercado Alcalde (1897), el Mercado Mexicaltzingo (1900) y el Mercado Sebastián Allende (1905) orientados a abastecer artículos básicos a la mayoría de la población.

Con la revolución de 1910 la economía de México se desarticuló, por lo que el comercio sobre todo el regional se vio afectado. El ferrocarril era blanco fácil de sabotaje e inseguridad afectando el desarrollo normal del comercio, el automóvil no competía como medio de carga y sobre todo a largas distancias; hubo una reducción en la producción agrícola, los efímeros gobiernos del país que se fueron sucediendo bajo condiciones precarias no tuvieron la fuerza para la conducción y regulación efectiva de la economía, la perdida del control en la política monetaria y en la emisión de la moneda y papel moneda originaron la perdida de confianza de la población ganando terreno de nuevo el trueque. Así mismo en las áreas rurales y en alguna medida en la capital, el autoconsumo volvió a cobrar importancia fortaleciendo el regionalismo.

Uno de los cambios de la revolución fue la Constitución de 1917 la cual en el artículo 28 desconoce legalmente los monopolios en cualquier actividad económica y el artículo 29 determina las facultades administrativas para garantizar el abasto de subsistencia y a proteger la economía popular. Tal medida favoreció al productor nacional y a los actores del comercio al detalle, propiciando el movimiento de la economía. El esfuerzo gubernamental por regular el comercio siempre estuvo presente, entre 1905 y 1937 se hicieron varias reformas reglamentarias introduciéndose otros giros comerciales, entre los que se encontraban los mercados públicos municipales, expendios de alimentos naturales básicos y posteriormente farmacias, droguerías, gasolineras y otros.11

El número de establecimientos comerciales se incrementó de manera notable de 1910 a 1930; a partir de ese año y al amparo de una mayor estabilidad y condiciones favorables, Guadalajara experimentó una recuperación en su economía. Desde 1927 Guadalajara quedo conectada por ferrocarril con el noreste del país, lo que le permitió extender y fortalecer el intercambio con esa región. Tras la revolución se empezó a fortalecer la clase media, el proceso migratorio a Guadalajara se acrecentó y con ello el mercado urbano, con la modernización de las comunicaciones se unieron nuevos, grandes y pequeños mercados, favoreciendo al comercio tapatío, reafirmando su presencia en la región y en el resto del país.

Con el mejoramiento carretero parte de los consumidores rurales empezaron a estar en contacto directo con la economía urbana, dirigiéndose a Guadalajara y sus alternativas comerciales, favoreciendo el comercio en los mercados públicos. Por otro lado gran parte de los comerciantes abandonan la venta al mayoreo para dedicarse a la venta de menudeo, estos establecimientos en el comercio y el sector industrial eran de carácter familiar.

Durante esta época se empezó a dar la coexistencia de varias formas de comercio; el tradicional y el moderno. El primero representado por el pequeño comercio y el sector de reciente desarrollo que era el ambulante así como por aquellos establecimientos mayores con forma de operar y organización no modernizado. El segundo, expresado por los grandes establecimientos, mayoristas, minoristas y tiendas de departamentos, los cuales disfrutaban de créditos emitidos por algunas instituciones bancarias. En este periodo se construyeron entre otros el mercado Zalatitlan (1920) y el mercado IV Centenario (1941).12

La industrialización en México llegó en 1940 dándose inicio el modelo de sustitución de importaciones como estrategia central en el desarrollo económico del país. En ese momento se contaba con un mercado interno más o menos desarrollado que había sido abastecido de manera significativa con artículos industriales de importación. Desde entonces la industria constituyó el sector privilegiado en el desarrollo y varios instrumentos fueron utilizados en su impulso: un alto proteccionismo respecto de la competencia externa para garantizar su crecimiento; en lo interno el sector agrícola sería un subsidiario de éste y proporcionaría materias primas a la industria y alimentos a la creciente población urbana bajo una relación de intercambio de precios, casi siempre desfavorable para el sector primario.

El crecimiento económico se dio en condiciones aún inestables en el ritmo inflacionario, con periodos en que éste se aceleraba. Fue a partir de 1958 que se crearon las condiciones económicas favorables y estables para el crecimiento, iniciándose el periodo estabilizador.13

El sector agrícola sufrió una importante disminución en su crecimiento durante los años 60’s, y vino acompañado de un alto crecimiento de la población, por lo que la producción fue rebasada por la demanda interna. Durante esta década y la de los 70’s, la gente contaba con un mayor poder adquisitivo, las ciudades comenzaron a expandirse conformándose nuevos fraccionamientos y colonias habitacionales por lo que surgió la necesidad de construir mercados públicos. Entre los que se crearon se encuentran el Mercado Adrian Puga (1960), Mezquitan (1962), Agustín de la Rosa (1962), Antonio de Segovia (1962), 5 de Mayo (1962), Francisco Silva Romero (1962), Luis Manuel Rojas (1963), Francisco y Madero (1963), Herrera y Cairo (1963), Esteban Loera (1963), Joaquín Angulo (1963), Manuel M. Dieguez (1963), Colonia Atlas (1964), El Mirador (1964), Ignacio Aldama (1964), Mariano Escobedo (1964), Tateposco (1964), Abastos (1965), Constitución (1965) y Santa Ana Tepetitlan (1966).

Sin embargo, dada la relación de precios de intercambio, normalmente desfavorable para la agricultura y en beneficio de la industria y el sector urbano, la población agrícola vio reducir su participación en el ingreso global.14 Bajo la presión de abrirse camino en el proceso comercial, los agricultores comenzaron a vender sus productos de manera individual y sin ninguna forma, dando paso al comercio informal.

Así mismo, geográficamente ocurre una concentración del ingreso, primordialmente por el aglutinamiento del sector industrial en pocas entidades o centros urbanos, la zona metropolitana de Guadalajara está dentro de estos centros.15 Bajo la misma lógica anterior, se desarrolló el comercio privilegiando a los grandes centros urbanos y marginando a las zonas rurales y poco comunicadas. Lo anterior provocó migración hacia éstas, por lo que el equipamiento urbano ganó prioridad, y el comercio fue uno de los principales beneficiarios, de hecho, fue durante este periodo que se construyó la mayor cantidad de mercados públicos.

La industrialización, como se mencionó anteriormente, llegó acompañada de un proteccionismo, lo que originó la evolución hacia un comercio dirigido al mercado interno con estándares competitivos muy bajos, y esta dinámica se extiende hasta mediados de los 80´s cuando el país continuó con un modelo de economía cerrada o sustitución de importaciones.

Con la sustitución de importaciones, México no consideró los insumos y bienes de capital que no se fabricaban en el país, ocasionando una dependencia con el exterior. Para sostener la economía, México pidió ayuda financiera al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM); éstos se la proporcionaron con la condición de que el gobierno hiciera un cambio estructural en su modelo económico: de sustitución de importaciones a un modelo abierto y liberal.

El fracaso del modelo anterior y la gran cantidad de financiamiento que el país necesitaba, causó una crisis económica en 1982.Esta crisis provocó un movimiento violento en la economía nacional, tanto en la manera de concebirla como de conducirla: apertura comercial. Aparecen los primeros establecimientos comerciales con formatos modernos como la Talpense, Hemuda y posteriormente Maxi y Blanco.

En la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), pero especialmente en la de Luís Echeverría (1970-1976) el papel rector del Estado Mexicano se enlaza directamente al fortalecimiento de su papel económico. El desarrollo, se decía, no podía ser abandonado a la acción espontánea de las fuerzas privadas de la producción, sino que el Estado debía ser su principal impulsor y la única entidad capaz de armonizar los diferentes intereses de la comunidad.

En la cruzada echeverriísta la nueva fuerza del Estado debería encaminarse a combatir décadas de crecimiento que habían postergado las demandas populares. Combatir la falsa ideología basada en los puros indicadores económicos y no en los sociales. En esta presidencia toma forma lo que podría denominarse un neopopulismo, es decir, un fortalecimiento del Estado para iniciar una nueva etapa de desarrollo cuyos objetivos serían atenuar las diferencias sociales crecientes en el país, heredadas del crecimiento anterior.

Con el ascenso a la presidencia de López Portillo en 1976, este neopopulismo retomó vigor a través de la inesperada riqueza petrolera. Durante este periodo el comercio interior desarrollado por el Estado, se incrementó de modo considerable y se dedicó al apoyo de los pequeños productores rurales, al abasto de productos básicos en esas áreas y a los grupos más marginados de las zonas urbanas.16

Sin embargo hubo una crisis mundial de petróleo, lo que puso de manifiesto la falsa lectura internacional que había hecho el gobierno mexicano sobre el mercado petrolero. Así el plan de los jugosos excedentes provenientes de las ventas masivas de petróleo se vino abajo prácticamente en el inicio del vuelo. Ésa fue la verdadera desgracia del proyecto neopopulista. El gigantesco proyecto que intentaba producir una nueva etapa de crecimiento económico y mantenimiento del poder central del Estado se fracturó con la realidad de los cambios mundiales.

En lo interno provocó grandes conmociones, tal vez las dos más importantes fueron la nacionalización bancaria en septiembre de 1982 y el inicio de una rectificación sobre la política económica del Estado mexicano adoptada en los últimos sexenios, que encontró eco en los políticos de nuevo corte, menos proclives al discurso revolucionario, críticos del Estado dispendioso y populista y cuyo origen provenía de la fuerza que ya tenían las estructuras financieras en el devenir político y económico del país.17

Con el gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988), casi todo cambió. Se postuló restablecer el equilibrio de la economía mixta. Se empezó a hablar de la necesidad de reemplazar al Estado obeso e incapaz por uno fuerte y eficiente, en clara alusión a los sexenios de estrategia económica teniendo como soporte y centro de acción al crecimiento de la actividad económica del Estado.18

El sexenio de Salinas de Gortari (1988-1994), no sólo significó un fortalecimiento de las políticas de achicamiento del Estado mexicano, sino que se profundizaron las políticas de privatización de las empresas paraestatales, la apertura económica y comercial, así como la integración regional a través del Acuerdo de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá. En este período en realidad no entró en acción un nuevo liberalismo económico, sino que el intervencionismo presidencial fue mayor en la asignación de los recursos, en los procedimientos de las privatizaciones, etc. En realidad, el desmantelamiento del Estado populista no significó una pérdida del poder presidencial; por el contrario este fue fortalecido internamente por las fuerzas del viejo priísmo.

Además fue una premisa para consolidar el proyecto de integración económica con los Estados Unidos a través del Acuerdo de Libre Comercio. Desde el punto de vista macroeconómico, este proyecto neoliberal fijó como metas la reducción del gasto público, el combate a la inflación, la estabilidad financiera y el fortalecimiento del ahorro interno.

Durante este periodo se instalan por todo el país una gran cantidad de mega mercados y cadenas de supermercados extranjeras.

El sexenio de De la Madrid tuvo un balance económico negativo. La economía sufrió varios retrocesos en especial durante 1982,1983 y 1986. Con Salinas de Gortari la economía se recuperó durante los tres primeros años de su gestión, luego inició un descenso en el año de 1993, para volver a crecer en 1994.

El presidente Zedillo (1994 – 2000) prácticamente llegó a cosechar una crisis gestada en sexenios anteriores, que su nuevo equipo avivó con el famoso error de diciembre de 1994, en la que el peso mexicano se hizo pedazos (una devaluación pre-anunciada que hizo salir del país enormes cantidades de capitales).

El esfuerzo macroeconómico del nuevo proyecto no resolvió los grandes problemas nacionales. La tasa de desempleo, aunque aumentó en el año de 1995 por la crisis, se pudo conservar en los márgenes del promedio de 6.5% que ha tenido en los últimos años. Sin embargo, ello no da cuenta de uno de los procesos de transformación de la economía mexicana, es decir, la evolución del sector informal que en 1996 ocupa a más del 20% de los trabajadores del país, provocado por la desaparición de miles de pequeñas y medianas empresas. La pobreza extrema también aumentó. Entre 1984 y 1989 pasó de 11 millones a cerca de 15 millones. Entre 1989 y 1992 esta disminuyó gracias a las políticas de solidaridad aplicadas por Salinas de Gortari a 13.5 millones, pero luego volvió a aumentar a cerca de 16 millones en 1995.

Las grandes empresas con actividades globales no solo pudieron concentrar más empresas con la adquisición de activos públicos sino que gracias a la devaluación, pudieron aumentar sus exportaciones. Surgió así un grupo de empresarios que sobre todo al final de 1994, había amasado una enorme riqueza como producto de la reconversión mexicana. Las empresas transnacionales con la desregulación también aumentaron su poder económico. En especial en ciertos ramos, como los supermercados, el automotor o el electrónico y en general las maquiladoras en las que se crearon nuevas plantas y el empleo aumento. El surgimiento de capital especulativo en los Estados Unidos y la necesidad de México de atraer capitales del extranjero constituyeron las dos caras de lo que sería la gran problemática de nuestro país.

El rescate financiero de los Estados Unidos en la primera mitad del año de 1995 y la consecuente inestabilidad financiera de la banca mexicana por la quiebra de los ahorradores y deudores nacionales no fue sino el corolario de un proceso financiero en el que México fue colocado como uno de los eslabones más débiles.19

2000 a la fecha.
En el año 2000 representando a la Alianza por el Cambio (compuesta por el PAN y el PVEM) Vicente Fox Quesada ganó las elecciones presidenciales y por primera vez en 71 años hubo un cambio de poder en el ejecutivo federal. En sus discursos habló de construir una "democracia genuina" y de entablar diálogo y entendimiento con todos los actores políticos, económicos y sociales del país, para "continuar la transición después de la alternancia".

En los primeros cuatro años del gobierno del presidente Vicente Fox la economía no logró crear un solo empleo formal en términos netos y por el contrario se perdieron plazas. En cambio, el empleo informal no dejó de crecer. Las calles de las ciudades mexicanas, saturadas de vendedores ambulantes que no encuentran otro tipo de ocupación, se han convertido en la válvula de escape a la frustración social por falta de oportunidades económicas, pero al mismo tiempo el fenómeno amenaza la viabilidad del aparato productivo.20

Los cambios experimentados por nuestro país en las últimas décadas como consecuencia de una nueva o de una mayor articulación al sistema comercial mundial, involucran a múltiples actores sociales: Los campesinos, en su mayoría, se encuentran estancados en una producción para su propia subsistencia; unos pocos están ligados a la producción de cultivos para el mercado interno y otros a una dinámica vinculada a capitales extranjeros, que no depende de los intereses locales; los trabajadores de la industria han visto incrementada la oferta de puestos de trabajo, pero subsiste la baja remuneración y hay una alta volatilidad en los empleos, por eso permanece y se encuentra en crecimiento el sector informal.

El desarrollo del país requiere formular un proyecto económico que inserte a la economía mexicana dentro de lo que son hoy las grandes tendencias globalizadoras de la economía mundial.

Para lograrlo se requiere de políticas favorables que incidan en el fortalecimiento de los sectores, buscando el impacto positivo en el empleo y remuneraciones de las personas.


1. Extraído de Historia de la conquista de la Nueva España por Bernal Díaz del Castillo, p.40
2. Extraído de Cartas de relación de Hernán Cortes, p.139.
3. Dr. González Vega J. Jesús, Conferencia “Los mercados en Guadalajara”, IX Curso de Información sobre Guadalajara, Octubre 1978.
4. Dr. González Vega J. Jesús, Conferencia “Los mercados en Guadalajara”, IX Curso de Información sobre Guadalajara, Octubre 1978, p.5.
5. Torres Abelino, Artículo “Mercados…”, Revista.
6. http://www.guadalajara.net/html/edificios/17.shtml
7. Dr. González Vega J. Jesús, Conferencia “Los mercados en Guadalajara”, IX Curso de Información sobre Guadalajara, Octubre 1978, p.7.
8. Torres A. citando a Van Young, "Gobierno de Jalisco", Revista Jalisco, núm. 2, Guadalajara 1980, p.75.
9. Ya que estaba más alejado de la influencia de la capital y su economía era principalmente de autoconsumo.
10.Los únicos puertos de entrada eran Acapulco y Veracruz, Jalisco no contaba con su propio puerto de acceso.
11.Torres citando a CONASUPO, op, cit., 1882, p.111
12.Ver anexo 7: Fechas de construcción de los mercados públicos de la zona metropolitana de Guadalajara.
13.En este periodo se construyeron entre otros el Mercado San Diego (1948), el Mercado Juan Alvarez (1955), el Mercado Miraflores (1955) y el Mercado Heroes de Nacozari (1955) .
14.Torres, El comercio y su conformación, p.106.
15.Aunque hubo un crecimiento en el nivel personal del ingreso, no fue así para la población rural y semi rural.
16.En este periodo se construyeron entre otros los mercados Independencia (1972), Francisco Villa (1972), Tesistán (1972), Polanquito (1973), Atemajac (1973), Lázaro Cárdenas (1974) y Bola (1974).
17.En este periodo se construyeron entre otros mercados Las Fuentes (1977), Benito Juárez (1979) Benito Juárez San Pedrito (1981) y 1ero de Mayo (1982).
18.En este periodo se construyeron entre otros mercados de Cd. Granja (1984), López Cotilla de artesanías (1985), López Cotilla de Alimentos (1985), Moctezuma (1985), Las Huertas (1986), José María Morelos y Pavón (1986), Loma Dorada (1987), El Sauz (1988), Obreros de Cananea (1988) y el de San Isidro (1989).
19. En este periodo se construyeron los mercados de Las Flores (1990), Beatriz Hernández (1990), 18 de Marzo (1990), Salvador Orozco Loreto (1990), La Tuzanía (1990), Abastos (1990), Francisco Siva Romero (1992), Salvador Orozco Loreto (1992), Plutarco Elías Calles (1992), Segunda Sección del Mercado Jalisco (1992), Francisco Saravia (1992), Solidaridad los Volcanes (1994), Auditorio (1994), Solidaridad (1994), San Basilio (1995) y Loma Bonita (1999).
20. http://www.jornada.unam.mx/2005/may05/050521/020n1eco.php

ITESO
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
Departamento de Economía, Administración y Mercadología (DEAM)